Experto. Carlos ya logró seis primeros premios en esta edición.
Cuando se le pregunta a Carlos Ojea Rullán (47) cuántos campeones tiene en Palermo se hace un silencio. Lo que para muchos tendría una respuesta automática –una cucarda guardada en la memoria–, a Ojea Rullán se le convierte en un desafío, porque parece haber perdido la cuenta. “Serán unos 125 en los últimos 20 años”, responde.
Solo en esta edición 126° de La Rural, asesoró genéticamente a las cabañas que obtuvieron los premios de Gran campeón macho de Braford y Shorthorn, Gran campeón hembra Shorthorn, Gran campeón macho y hembra Angus, Reservado gran campeón hembra Hereford y tercer mejor macho Hereford.
Su trabajo consiste en criar animales para su propia cabaña y también en el asesoramiento genético para seleccionar a los mejores ejemplares. Dicen que tiene un ojo infalible para detectar a los mejores reproductores, aunque detrás de ese don hay una carrera que se fue forjando con mucho trabajo y muchas horas en el campo.
“Mi tatarabuelo Anonio se estableció en la zona de Roque Pérez a finales de 1800. Desde ahí toda mi familia estuvo vinculada a la actividad. A los 14 ya estaba dando una mano en el campo y a los 18 ya trabajaba con cierta seriedad, aprendiendo todo lo que podía”, dice Ojea Rullán. También tuvo su paso por uno de los establecimientos más importantes de Estados Unidos, en Montana. Dice que los primeros años de su vida laboral se dedicó a trabajar para aprender, sin cobrar pero sumando experiencia. “A todos nos gusta ganar en Palermo. Pero lo más gratificante de la vida de un criador es cuando hay aceptación de su producto”. Palabra de campeón.









