Mientras el gobierno de Cristina Kirchner pretende asegurar su disponibilidad de dólares con medidas como el cepo cambiario y barreras a la importación, y el crecimiento de la recaudación tributaria es menor que el de los precios, una desaceleración económica en China vendría a agravar el escenario.
Según datos del Indec, en los primeros cinco meses del año las exportaciones hacia ese país sumaron 2067 millones de dólares, 26% más que en el mismo período de 2011. Entre enero y mayo China compró el 6,4% de las exportaciones de la Argentina.
Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), explicó que alrededor del 75% de lo que la Argentina exporta a China corresponde al complejo sojero (porotos, aceite y harinas y pellets de soja).
La participación del gigante asiático como destino es especialmente alta en el caso de los porotos de soja: el 80% de las exportaciones van hacia allí. Pero China también abarca alrededor del 40% de las exportaciones argentinas de aceite de soja, por lo que, según explicó Elizondo, una caída en las ventas hacia ese mercado no afectaría sólo al sector primario, sino también al agroindustrial.
Por otro lado, una eventual contracción en las exportaciones de soja no sólo reduciría la entrada de dólares a la economía, sino que también afectaría los ingresos fiscales, pues esas exportaciones están sujetas a una retención del 35%. Según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en 2012 los derechos de exportación, cuyo principal componente son las retenciones al complejo sojero, representarán entre 11 y 12% de la recaudación total.
Una desaceleración en China también puede afectar la economía argentina por una menor demanda brasileña. Según datos del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, en el primer semestre de este año China abarcó casi una quinta parte de los 117.000 millones de dólares que exportó Brasil..









