El Gobierno amenaza con duras sanciones.
El gremio dispuso un paro de 72 horas en la rama combustibles y desoyó la conciliación dictada por Trabajo, que anticipó que aplicará multas. Podría faltar combustible.
En un abierto desafío al Gobierno, que profundiza el clima de tensión y habilita un escenario de confrontación total entre ambos, Hugo Moyano decidió ayer desconocer la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo en el conflicto salarial de Camioneros e inició un paro nacional de 72 horas en la rama de transporte de combustibles, que amenaza provocar desde hoy faltantes de naftas, gasoil, productos químicos y gas. La sorpresiva medida de fuerza, que repite la apuesta del moyanismo de golpear sobre los sectores sensibles y de mayor repercusión social como ocurrió la semana pasada con el paro en el transporte de caudales, ahondó el malestar dentro de la administración kirchnerista, que lanzó fuertes advertencias contra el sindicato, desde la imposición de fuertes sanciones económicas, la posibilidad de quitarle la personería gremial y hasta la aplicación de la ley de abastecimiento para garantizar el normal suministro de naftas . Esa última alternativa fue blanqueada por el vicepresidente Amado Boudou aún antes de la oficialización de la huelga de Camioneros: Si no logramos que haya normalidad y tranquilidad, se va a aplicar la ley para asegurarle al conjunto de la sociedad que va a poder acceder a todos los bienes y servicios, advirtió Boudou. Sin embargo, la Ley de Abastecimiento no encuadraría a priori en el caso de un paro. Dado que su aplicación está contemplada para situaciones en la que se pruebe que la comercialización de un producto es inferior a la oferta en el mercado.
La amenaza del vicepresidente fue replicada por el jefe de la CGT, quien la consideró como otra muestra de que el Gobierno perdió el rumbo. No nos van a asustar, no vamos a retroceder y seguiremos luchando, afirmó Moyano, a la vez que alertó que en un futuro no muy lejano, todos los trabajadores vamos a movilizarnos para reclamar por más fuentes de empleo y por nuestros derechos. Más duro con Boudou fue Pablo Moyano, hijo del líder cegetista y número dos de Camioneros, quien arremetió: Salió del sarcófago, hace rato que no lo escuchábamos a este señor. Si tiene lo que tenemos los hombres que nos metan presos, desafió.
Luego de la huelga que paralizó el viernes pasado el transporte de caudales y tras el fracaso de la negociación salarial del lunes, el Ministerio de Trabajo dictó en la madrugada de ayer la conciliación obligatoria con el objetivo de evitar nuevas medidas de fuerza de Camioneros. No obstante, horas después el gremio anunció el inicio de un paro en el transporte de combustibles y bloqueó los accesos de las principales refinerías del país, desoyendo la medida dispuesta por la cartera laboral. Al respecto, desde Camioneros explicaron que el sindicato decidió impugnar la conciliación por considerar que la medida fue resuelta antes de que se declarara formalmente una medida de fuerza.
Ese argumento, sin embargo, fue rechazado desde la cartera laboral. El ministro Carlos Tomada acusó al sindicato de Moyano de tener una actitud provocativa y envió anoche una intimación al gremio exigiendo el cumplimiento de la conciliación bajo amenaza de aplicar sanciones. Inicialmente la intención de Trabajo contempla la imposición de una multa económica (hasta $ 5.000 por cada trabajador afiliado), pero podría llegar al quite de la personería.
Camioneros reclama un incremento salarial de 30% y el pago de una compensación de entre $ 3.000 y $ 4.000 por los descuentos generados por la aplicación de Ganancias y la exclusión del cobro de asignaciones familiares. En las negociaciones realizadas hasta ahora el sector empresario ofertó una suba escalonada de 21%, que fue rechazada por Moyano.









