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Titulares - Nacionales

El kirchnerismo bloqueó una bicameral para investigar el caso Ciccone

La propuso el radical Naidenoff en las narices de Boudou. El vicepresidente se mantuvo silencio y fue defendido por Pichetto, quien aclaró que no habrá comisiones sobre casos que investiga la justicia.

“Righi renunció solo”, se excusó. 

En lo que iba a ser una sesión calma, con temas acordados y sin contrapuntos, el caso Ciccone se coló por primera vez en el Senado y tuvo como espectador de lujo a Amado Boudou, acusado por tráfico de influencias e impulsor de las denuncias que derivaron en la renuncia del procurador general y el juez de la causa. 


Boudou participó esta semana del Consejo de las Américas en Washington y hasta ayer se especulaba con que no estaría en la sesión de hoy. 

Pero a las 14.15 abrió la reunión y tras varios homenajes (los principales fueron al dibujante Caloi y al joven santacruceño Alberto Olivera, víctima de un accidente fatal cuando iba al acto de Vélez), el jefe del bloque radical, Luis Naidenoff, pidió una cuestión de privilegio para solicitar que se trate un proyecto para crear una bicameral que investigue el caso Ciccone. 


La propuesta fue rechazada pero sirvió como ocasión para que la UCR hablara frente a Boudou de la causa que lo acorrala en la justicia. La votación tuvo un blooper: debía decidirse si se avalaba el tratamiento del proyecto, la oposición levantó sus manos y también lo hizo Beatriz Rojkés de Alperovich, nada menos que la presidente provisional del Senado. 


“Uy me equivoqué”, bramó. A su lado, Aníbal Fernández ya se la había comido con las miradas; y una banca más el jefe del bloque, Miguel Pichetto la miró sorprendido y ni siquiera se relajó cuando el propio Boudou estalló en una carcajada junto a la propia senadora y el resto del recinto. “Sanz va a hacer la tapa de alguno de los diarios”, bromeó el vicepresidente.


Naidenoff recordó que el radicalismo ya tuvo dos intentos frustrados de hablar sobre Ciccone, luego de la conferencia de prensa que Boudou dio en el mismo Senado el jueves 5 de abril. Para evitar hablar del tema el kirchnerismo bloqueó la sesión de la semana siguiente y se encargó de que la última fuera especial para que sólo se trate la estatización de YPF.


Ya en su discurso, describió el proceso de quiebra a la ex Ciccone Calcográfica, nada menos que de la empresa que aún imprime billetes de curso oficial. 


El vicepresidente niega esa relación y esquiva así cualquier acusación sobre tráfico de influencias. Calmo, como se muestra en cada sesión del Senado, escuchó en silencio al senador radical, con la mirada firme y atenta hacia su banca.


Naidenoff recordó que el juez Javier Cosentino dictó la quiebra de Ciccone, se la cedió a Boldt aun cuando había ofertas de la Casa de la Moneda, pero al tiempo se echó atrás y la empresa fue vendida a The Old Fund, fondo de inversión a cargo de Alejandro Vanderboere, monotributista que estaría ligado a Boudou. 


“La adquirió con una moratoria extraordinaria. Y fue el propio vicepresidente quien le dio vía libre”, remarcó, en referencia a una carta de Boudou a la AFIP. 


El jefe del bloque radical recordó que su partido no fue a la justicia y sólo hizo un pedido de informes nunca respondido. “Pero todo cambió con la conferencia que dio Boudou en esta casa, cuando dijo ser víctima del entramado del propio poder”. 


Ese día, el vicepresidente responsabilizó al juez Daniel Rafecas de difundir información de la causa, al estudio familiar del procurador Esteban Righi de haberle ofertado protección judicial y a Adelmo Gabbi, titular de la Bolsa de Comercio, de acercarle una coima de Boldt. 


Pichetto no controló los nervios y lo interrumpió: “Es una cuestión de privilegio. Los fundamentos tienen que ser breves”, lo inquirió. “Es un tema importante no molesta a nadie 5 minutos más”, le respondió el formoseño.


Y siguió siempre mirando de frente a un impávido Boudou. “Compartimos la preocupación y por eso queremos investigar. Si faltó a la verdad, es responsable político y judicial”, le aclaró. 


“¡Es lectura de diarios!”, lo increpó Pichetto. El jefe radical recordó el pedido de informes sobre la actuación de Boldt solicitado por el bloque de diputados oficialistas de la provincia de Buenos Aires, como otro elemento a investigar. 


“¿Alguien más quiere hablar?”, preguntó el vicepresidente mirando hacia el bloque radical y buscando claramente dar una imagen de seguridad. Pichetto, que tuvo varios cruces con Boudou cuando arribó al Senado, pidió de inmediato la palabra para defenderlo. 


“El procurador renunció por su cuenta y el juez fue apartado por la Cámara. No fue destituido”, recordó, en referencia a Esteban Righi y Daniel Rafecas”. 


A este último le apuntó especialmente: “Los jueces no deben hacer reportajes. Algunos se levantan y se dan la inyección de bronce. Es interesante como se construyen los prestigios en Argentina”, analizó Pichetto, en una descripción que bien puede caber para Norberto Oyarbide, el juez federal que suele beneficiar al Gobierno. 


El rionegrino leyó la carta que Boudou le envió a la Afip para solicitar el levantamiento de la quiebra. “Nadie la publicó”, se lamentó. El escrito, que tiene un valor en sí mismo, habla de la posibilidad de recuperar puestos de trabajo manteniendo en funcionamiento la fábrica. 


El jefe de bloque repudió el allanamiento a una propiedad de Boudou en Puerto Madero. “Los fotógrafos estaban desde la noche anterior. Ya sabían que iba a ocurrir”, apuntó.

 

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